Hay algo que me encanta de vivir entre referencias culturales diferentes: descubrir que una misma idea de elegancia puede expresarse de maneras muy distintas dependiendo de dónde estemos.
Lima y Madrid tienen sus propios ritmos, sus códigos sociales y sus maneras de entender el día a día. Y, aunque la moda internacional nos permite compartir tendencias, cada ciudad conserva una personalidad que se refleja en las prendas que elegimos, en los complementos que utilizamos y en la forma de vestirnos para determinadas ocasiones.
Hoy quiero hacer un recorrido por esos dos universos que forman parte de mi mirada sobre la moda.
**¿Existe una manera española de vestir y otra peruana?** La respuesta no puede ser un simple sí o no, porque dentro de cada país encontramos estilos muy diferentes. Pero sí podemos observar cómo el clima, las costumbres, los horarios y las ocasiones sociales influyen en nuestras elecciones.
Madrid tiene una vida urbana intensa, con días que pueden empezar en una reunión de trabajo, continuar con una comida y terminar en un evento o una cena. Durante el otoño, los abrigos, las chaquetas, los zapatos cerrados y las prendas que permiten jugar con distintas capas adquieren un protagonismo especial.
La ciudad también ofrece una mezcla interesante de estilos. Podemos encontrar mujeres que apuestan por la sastrería clásica, otras que prefieren combinaciones relajadas y algunas que disfrutan incorporando colores o accesorios llamativos. No existe un único uniforme madrileño, aunque la versatilidad resulta especialmente útil cuando la agenda está llena.
Lima, por su parte, tiene su propia relación con la moda. El clima y la humedad de la ciudad, sus distintos distritos y la diversidad de ocasiones sociales influyen en la elección de tejidos, siluetas y complementos. Los looks para una celebración, una jornada de trabajo o una salida informal pueden variar muchísimo según el contexto.
También hay una cuestión cultural que me parece fascinante: la relación con las marcas internacionales y el talento local. En ambas ciudades podemos encontrar mujeres que combinan firmas conocidas con propuestas de diseñadores independientes, accesorios especiales y prendas que tienen un significado personal.
Y aquí está una de las cosas que más me interesan: la elegancia no depende de copiar exactamente lo que se lleva en otra ciudad. Depende de adaptar las tendencias a nuestra realidad.
Si vemos una combinación maravillosa en Madrid, podemos preguntarnos cómo funcionaría en Lima y qué cambios necesitaríamos hacer para adaptarla al clima o a la ocasión. Si descubrimos una propuesta de una diseñadora peruana que nos encanta, podemos pensar en cómo incorporarla a nuestro armario en España.
El resultado puede ser mucho más interesante que intentar vestir según una lista rígida de reglas.
Además, ambas ciudades comparten algo importante: la moda es también una forma de expresión personal. Hay mujeres que prefieren invertir en bolsos, otras que disfrutan descubriendo vestidos y algunas que encuentran su sello en los zapatos o en las joyas. Cada una construye su identidad a partir de elecciones diferentes.
Me gustaría que Aneth Style fuera un punto de encuentro para esas dos miradas. Un lugar donde las lectoras de Perú puedan descubrir tendencias que se ven en España y donde las lectoras españolas encuentren propuestas, personajes y marcas peruanas que quizá todavía no conocen.
Porque la moda no debería limitarse a las fronteras. Las ideas viajan, los estilos evolucionan y cada mujer puede encontrar inspiración en lugares muy distintos.
Al final, vestir bien no significa parecerse a alguien de otra ciudad, sino saber incorporar aquello que nos gusta a nuestra propia vida.
Y si algo he aprendido observando la moda durante tantos años, es que la mejor inspiración aparece cuando dejamos de intentar encajar en una sola definición de elegancia.
Ahora os toca a vosotras: si tuvierais que describir el estilo de Lima en tres palabras y el de Madrid en otras tres, ¿Cuáles elegiríais?










